16 enero, 2022

Ciudad de Santa Fe: ¿qué pasa con el «área calma» en la cual los autos tiene tope de velocidad?

4 minutos de lectura

«Coche y vuelco en Suipacha y San Jerónimo», tituló una crónica de El Litoral el pasado domingo 23 de mayo. La noticia tenía como el agravante que hubo lesionados, y como espectacularidad cinematográfica que uno de los autos volcó, se dio vuelta: quedó en evidencia que los conductores iban manejando a una velocidad muy alta. Al día siguiente se reportó otra colisión: un remís chocó con una moto.

Llamativamente, el área donde se produjeron las colisiones es una de las intersecciones donde empieza la denominada «área calma» de la ciudad, o «Ciudad 30», donde los automóviles y motos deben circular con un tope de velocidad de hasta 30 kilómetros por hora. Ciudad 30 es un proyecto innovador de movilidad urbana que busca reducir los velocímetros en un sector urbano históricamente congestionado, y fomentar el uso de vehículos saludables, como las bicicletas.

La demilitación de la «zona calma» (aprobada por ordenanza en el Concejo el 6 de agosto de 2020, a instancias del Mensaje N° 9 Ejecutivo) es entre calles Urquiza al oeste, Suipacha al norte, General López al sur y Rivadavia (desde Suipacha hasta Mendoza) y 27 de Febrero (desde Mendoza hasta General López) al este. Dentro de ese radio, Ciudad 30 es esa «burbuja ansiolítica» para conductores nerviosos, donde no se puede manejar a más de 30 km/h.

Es esa área es donde se registra la mayor concentración de la actividad administrativa y el flujo vehicular de esta capital. Pero ante lo que se ve a diario y los antecedentes de los últimos choques, ¿se controla que los vehículos respeten esa velocidad máxima? Según las fuentes municipales consultadas por este diario, los inspectores hoy activos están «principalmente están abocados a los controles en territorio (por las restricciones a la circulación vehicular)», Y aseguraron que «la semana que viene habrá más personal para hacer controles» en el sector de Ciudad 30.

Además, añadieron hay acuerdos ya firmados con la UTN Santa Fe. Los convenios a que se lleguen con con esa facultad regional «permitirá tener radares y así poder sancionar a los infractores». También, que «se está trabajando con la Agencia Nacional de Seguridad Vial para realizar campañas de educación vial sobre el tema en escuelas e instituciones educativas dentro del radio de Ciudad 30, entendiendo que es la educación en los más chicos lo que modificará las conductas».

Pedido de informes  

En el Concejo se ingresó un pedido de informes donde se le requiere al municipio que brinde precisiones sobre el efectivo cumplimiento de Ciudad 30. Allí se pide saber qué resultados se han alcanzado desde la implementación de la norma; si se controla el cumplimiento de la disponibilidad de bicicleteros en edificios públicos, y si se fiscaliza el cumplimiento del área destinada a la guarda de motovehículos, ciclomotores y bicicletas en las playas de estacionamiento (ver Bicicleteros). La iniciativa, de Jorgelina Mudallel (Interbloque PJ – Frente de Todos).

Para la concejala, la idea de Ciudad 30 es «muy buena» (su bloque de hecho acompañó la aprobación de la iniciativa el año pasado). «Hay ciudades donde ya se implementa, existen argumentos de la ONU muy claros respecto a las medidas a adoptar para disminuir la siniestralidad en los microcentros de las grandes ciudades, y además estimular la movilidad sustentable, como la bici, y democratizar el espacio público para los peatones. Es un nuevo paradigma de movilidad y está justificado teóricamente», subrayó.

Ahora bien, para que la ordenanza se cumpla, es clave vigilar que nadie pise de más el acelerador. «Habría que tener radares. La radarización genera que la gente respete las normas. Pero no hay radares ni inspectores municipales. Además, nadie va a cumplir la norma por ver colgado un cartel dando la bienvenida a la zona calma: hablamos de cambio en las prácticas de la gente, de respetar al peatón, al ciclista. Y esto se cambia con controles, campañas de concientización y de educación vial», consideró la edila.

«Que no quede sólo en un cartel»  

Joaquín Azcurrain, referente de CicloCiudad, declaró en un comunicado -a propósito de Ciudad 30, que esta iniciativa «no puede quedar sólo en un cartel». «No hemos visto que desde la gestión municipal se hayan tomado acciones concretas para hacerla realidad más allá de haber colgado algunos carteles».

«La baja de velocidades es necesaria, muchísimo más en este momento de la pandemia, donde se torna imprescindible reducir la siniestralidad vial para que las pocas camas disponibles se usen para atender casos de Covid-19», expresó. Y adelantó que desde le presentará un informe al intendente Emilio Jatón sobre las esquinas que «necesitan un rediseño urgente. Ciudad 30 es una ordenanza que presentó el mismo Ejecutivo: es tiempo de que empiece a hacerse realidad».

Bicicleteros. Este es uno en la vía pública, pero faltan los que deben tener los edificios públicos. Foto: Pablo Aguirre

Bicicleteros  

La ordenanza en cuestión establece que a partir del 1° de enero de 2021, los edificios públicos (nacionales, provinciales o municipales), con sede en el área comprendida en Ciudad 30, deberán garantizar la disponibilidad de bicicleteros públicos en espacios cubiertos o semicubiertos.

Y las playas de estacionamiento deberán admitir el ingreso de motos y bicicletas, reservando para ello como mínimo un 15% del total de la superficie destinada al estacionamiento de automóviles, considerando un 5% para motovehículos y ciclomotores; y un 10% para bicicletas medido en superficie del espacio de estacionamiento. El pedido de informes de Mudallel también pide saber sobre estos puntos.

Fuente: El Litoral

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